martes, 6 de enero de 2009

RIP a un abeto. Noche vetusta y larga.

Queridos lectores, un año más hemos sobrevivido a la nochevieja. Desde aquí me gustaría dar las gracias a toda la gente con la que estuve este fin de año porque hacía mucho tiempo que no me lo pasaba tan bien. Además todos son amigos desde que existe el parto, así que háganse una idea ustedes.

Suelo ser de las personas que salen de fiesta ya sea a discotecas o pubs en ese día tan bullicioso, pero este año, en contra, la cosa se tornó muy casera en un bonito adosado con vistas a Sierra Nevada en el que no faltaba ningún lujo.

Cena muy buena (en la que participé activamente) y uvas que entraron al son de las campanadas a ritmo de clonk clonk. Hasta aquí todos los recuerdos son tan claros cual copa de champagne, pero a partir de las doce y media, la nube mental viene teñida de un ámbar añejo marca negrita de la misma Habana.

Todo lo que les puedo decir viene de documentos gráficos, audiovisuales o de boca en boca, porque realmente recuerdo entre poco y nada. Imagínense ustedes; una cámara de fotos ubicada en una zona estratégica de la casa que cada 5 minutos disparaba automáticamente una serie de fotos para no perder ningún detalle de los sucedido; una chica haciendo un reportaje videográfico cual paparazzi en busca de carnaza beoda y finalmente unas declaraciones, post apocalípticas, en el refectorio en las que no se perdía detalle de lo sucedido el día de autos.

Sólo les diré, sin demasiados pormenores, lo que creí ver después del noveno cubata y lo que posteriormente corroboraron mis retinas al observar los vídeos:

- Un chico comiéndose, una tras otra, las páginas amarillas porque decía que tenía hambre y aseguraba que ahí había muchos restaurantes, pizzerías y hamburgueserías.

- Otro joven estaba haciendo abdominales en el suelo cual poseído por el diablo mientras hablaba por el móvil y sujetaba, como si le fuera la vida en ello, una botella de ron con la otra mano.

- En otra esquina del comedor se podía ver a otra persona practicando tenis (sin pelota, pero sí con raqueta) mientras jugaba al juego de la oca, asegurando “al aire” que ésa bola había entrado; por sus muertos que había entrado.

- Otro momento inolvidable fue cuando apareció el pirómano en escena. Resulta que había un bonito árbol de navidad decorando el salón principal y claro, en vez de ser de color verde, el habitual, tenía las ramas blanquecinas imitando la nieve; por tanto la deducción de un bolinga es: vamos a prender fuego al árbol que está nevado porque si no tendremos frío, y dicho y hecho señores…

- Y ya para acabar mencionaré la anécdota del móvil. ¿Qué pasa cuando un chico llama por teléfono (a las 5:00 a.m.) para felicitar el año?, pues obviamente que nadie lo coge porque o bien no lo oye, o, por el contrario, ya está chafando la oreja y lo tiene apagado. Bueno pues la reacción del emisor fue: Si nadie me coge el teléfono ¿para qué lo quiero?, por tanto Nokia N95 que voló por la ventana.

Les aseguro que todo esto fue más seguro que irse a una discoteca, beber como un loco y coger luego el coche.

El año que viene me apunto de nuevo ( pero sin árbol).

3 comentarios:

Señora Pepa dijo...

Fíjese usted, que yo recuerdo algo de un chico con hipo cuya duración alcanzó de las cotas mas altas de la historia de la humanidad; recuerdo aquello de quien, más cocido que unos garbanzos, le dijo al compañero con agua en la mano : noouu bebasss, que ezzz malo;a otro cayendo al suelo y enroscandose de la risa a la vez que se le caía la baba de la boca... en fin, muchas cosas sucedieron esa noche!!!

Manu dijo...

Interesante su comentario señora pepa, me da que usted también se encontraba en la velada...

Sergio Almenar dijo...

Pues sí, debió ser una fiesta divertida... aunque la verdad, menuda gentucilla con la que se junta usted Don Manuel.

Al menos espero que cada una de las cosas que has mencionado, provinieran de personas distintas... y no practicamente todas del mismo energumeno del móvil volador (por ejemplo)...

Yo por el contrario, lejos de todo bullicio, en nochevieja del 2008 me quedé frente a la tele viendo a la grandiosa Conchita....