martes, 16 de diciembre de 2008

Paris y Nicole no suman 2

Mucho hemos hablado en NPS de Paris Hilton y sus amigas de correrías, pero nunca había tenido la oportunidad de verlas en acción.

Esta noche zapeando en la TDT, mis retinas han aguantado estoicamente un programa llamado “Simple life”; se trata de una especie de reality protagonizado por la mentecata de Paris y la no menos cerda Nicole Richie, en el cual conviven durante varias semanas con una familia de la América profunda y deben ganarse el jornal trabajando en sitios, que para estas dos hienas catódicas, son la antítesis del lujo y de lo tremendamente cool te lo juro por Snoopy.

Las vemos trabajando en una cadena de comida rápida en donde hacen de todo menos producir, dígase poner palote a la clientela fálica. Bueno, también se dedican a cambiar de posición las letras imantadas que anuncian las ofertas del día, así por ejemplo en vez de tener una hamburguesa con doble de queso a mitad de precio tenemos un ano doble de queso a mitad de precio. Luego vemos que sale la gerente del local y les echa una pequeña bronca a la que las dos pavas no hacen ni caso dedicándose a soltar unos sonidos guturales tales que ji ji ja ja.

Después de la aventura cárnica y a sabiendas de que no valen para nada, piensan que la mejor manera de resarcirse de una dura jornada laboral es hacer algo que más o menos se les de bien, o sea salir de pendoneo y puterío, o también llamado salir de fiesta o a la discoteca. Una vez entradas en materia se mueven como pez en al agua, Paris se dedica a sacar lustre a las barras de las bailarinas, esas que si hablaran te dirían chiquitín yo he visto más mundo que Willy Fogg (el de los dibujos, el de Romy, Rigodón y toda la basca). Mientras que la otra no ha perdido el tiempo y se está liando con un lugareño cual arpía de la pradera tocada por la mano de Lucifer.

Una vez saciados los instintos más bajos (y únicos) de nuestras queridísimas amiguitas llega el epílogo del episodio, se trata de la vuelta a casa. Sigilosamente, mientras sus católicos benefactores chafan la oreja la mar de a gusto, ellas se meten en la cama (duermen juntas) y pasamos a ver imágenes en visión nocturna como contrapunto cómico a todo el asunto del mac carne matutino y zorreo nocturno, de la eliminación de un mosquito que tiene aturdidas a nuestras dos valientes aventureras.

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